domingo, 15 de febrero de 2015

De carnavales...


Saturno devorando a uno de sus hijos
El carnaval es quizá la fiesta pagana que más personas celebran y disfrutan en todo el planeta. Son días de baile, disfraces y excesos.

El hecho de disfrazarse, pintarse la cara y festejarlo es un acto que se remonta a la antigüedad y existen algunas evidencias de que el pueblo sumerio ya realizaba este tipo de festejos hace 5.000 años.

Tal y como lo conocemos hoy en día, el carnaval es una continuidad de las antiguas Saturnales, las festividades romanas que se celebraban en honor al Dios Saturno.

Tanto en Grecia como en el Imperio Romano, en los países teutones y en la sociedad celta, existía la costumbre de pasear un barco con ruedas (carrus navalis, uno de los posibles origenes del nombre “carnaval”) interpretándose encima de él danzas satíricas y obscenas. Tenemos constancia de ello desde el siglo VI a.C. en Grecia, y hacia los últimos años del Imperio en Roma.

Tácito cita las procesiones germánicas, en donde a veces un arado símbolo de Nertha suplía a la divinidad que estaba entronizada en el barco.

En Roma estaba el carro dedicado a la diosa egipcia Isis, propagándose posteriormente su culto a los pueblos celtas y germanos.

Los soldados romanos, treinta días antes de las fiestas de las Saturnales, elegían al más apuesto de ellos y le proclamaban rey, vistiéndose como tal y con sus atributos. Durante esos días tenía todo el poder como rey sobre los soldados, y el último día era obligado que se suicidase en el altar del dios Saturno, al que representaba (para los que acusan a los mexicas de sanguinarios, no tenían la patente como vemos).

En Olimpia, Creta, Roma y otras poblaciones de Grecia se inmolaba anualmente a un hombre que representaba a Kronos, o Cronos, que era el equivalente al Saturno de los romanos. Así, en Rodas se le llevaba a las afueras de la ciudad, se le embarraba y se le ejecutaba. Los judíos también cuando celebraban la fiesta de Purim, crucificaban una efigie de Amán, y luego la quemaban.

Al culto de Dionisos en Grecia correspondía el de Baco en Roma, celebrándose allí las Bacanales, las Saturnales y las Lupercales. Todas ellas con un denominador común: el paso de unas ceremonias de origen espiritual-religioso, sagrado-ritual, a ser fechas en donde el desenfreno, la sátira y el desorden civil era la norma.

Una de las divinidades más antiguas de la religión romana fue Fauno, que se veneraba con el sobrenombre de Lupercus, dios campestre, promotor de la fertilidad y protección de los campos. Algunos autores apuntan que en origen se le ofrecían sacrificios humanos, que luego fueron sustituidos por animales. Se le ofrecían cabras y perros, mientras se acompañaban con cantos. Inmediatamente después los sacerdotes lupercos efectuaban un desfile desnudos. Las pieles de los animales se cortaban formando correas con las que golpeaban a las mujeres que ofrecían sus espaldas para ello, dentro del concepto de fecundidad que tenía dicha fiesta. Un banquete con la carne de la victima ponía fin a la fiesta.
Lupercalia
Manuel de Lecuona nos señala al respecto:
Las lupercales son uno de los números de las fiestas o prácticas de februación o purificación...
La gente que en tropel baja por las vías del Palatino se dirige a la antigua cueva, hoy templo, de las Lupercales, donde los pastores tienen establecido el culto de dios Pan, y donde se ofrecen también los sacrificios februales. En ellos se inmola un macho cabrío.
Con la sangre se tiñen de rojo sus caras los sacerdotes; con la piel cubren la desnudez mayor de su cuerpo; fingen luego una lucha entre sí y por fin, salen disparados por todas las calles del Palatino azotando a los que encuentran, con las tiras de piel del propio animal sacrificado.
Y a la carrera siempre como nuestros porreros, buscan sin descanso, no precisamente una víctima en quien descargar sus iras, sino un sujeto sobre quien ejercer la virtud expiatoria de la azotaina.
En otros de los februales: creen las mujeres que sus latigazos les conferirán el don de la fecundidad...

La fiesta fue institucionalizada en Roma por Publius Hostillius dedicándola al primer santuario en honor a Saturno y cuya liturgia se estableció en el año 217 a.C. En aquellas calendas se celebraba durante un solo día el carnaval: el 17 de diciembre.

Augusto amplió a tres días dichas fiestas. Calígula a cuatro y finalmente Domiciano las decretó para una semana. Se realizaban fiestas, intercambios de regalos, ferias callejeras, había indultos y amnistías judiciales, se acordaban treguas militares y muchas más actividades.

Dando un salto en el tiempo, San Agustín (354-430) prohibe que los hombres o mujeres se disfracen de lo contrario a su sexo.  Esto era corriente también en Oriente, pues el sínodo de Triano en el año 692, prohibía disfrazarse de mujeres, cualquier tipo de máscaras, y las danzas de mujeres en público. Y en el canon 65 que en los novilunios se enciendan hogueras ante sus casas y salten sobre ellas, y bailen: 
(...) en ellas los esclavos, en memoria de la común libertad de aquel dichosísimo siglo, se igualaban con sus señores y se les permitía y daba a todos licencia de jugar... En estos licenciosos días, amos y criados no trataban cosa de veras, todo era comer, beber, emborracharse, dar voces como locos, jugar, hacer reyes, combidar a los esclavos, cantar y vaylar desnudos y hacer con el cuerpo mil desvergüenzas, arrojarse en el agua fría, tiznarse el rostro... Toda esso vemos hoy en las aldeas, donde el día de los Santos Inocentes concurre en el mismo tiempo en que antiguamente como vuesa merced dice se celebravan los saturnales, la gente rústica hace seme-jantes disparates, poníanse carátulas y hechavan coplas de repente... De aquí el uso de nuestros mojarrillas disfrazados de la mañana de San Juan, la Danza de Matachines, etc. El tiznarse el rostro es muy usado.
Pasan revista a diversas bromas antiguas en las saturnales, de las que algunas han continuado: Dar sopapos gracia es que se halla en el uso, y lo fue antiguamente... Propio de las fiestas saturnalicias es mantear por travesura... Suelen fingir un ahorcado, y suele ser fiesta de mucha risa y alguna vez pesar... Una manera de danza de espadas hecha con tal destreza que pareciendo que se herían unos a otros en todas las partes de su cuerpo no se maltratavan, y que fingían un muerto de tal manera que nadie lo pensava contrario... Platón en Eutidemo pone una treta que acá se ve muchas veces, que es trompicar sobre los filos de las espadas... Más destreza parece tomarla de la punta y tragársela, y es tan antiguo este embuste como los demás...
El Papa Gelasio (492-496) advierte que la participación en las fiestas de carnaval estaba penada con el pecado de excomunión. Tres fueron las razones que motivaron esta carta de Gelasio: 1º el orden moral, indicando que incluso el senado romano en el 186 a.C. la había prohibido por el mismo argumento la celebración de las Bacanales. 2º Su ineficacia como elemento de protección y fecundidad y 3º por ser un culto pagano contrario al cristianismo. Gelasio proclama en su carta cómo los antiguos cantos en honor a Fauno se habían transformado en “voces de obscenidad y vergüenza”. Tras su condena oficial las Lupercales fueron sustituidas por la fiesta de la Purificación de la Virgen María y la bendición y procesión con candelas o Candelaria del 2 de Febrero. Y termina Gelasio su carta en el punto 31 con estas palabras:
En consecuencia, os exhorto a suprimirlas, pues considero que no han servido para nada, y las declaro (las fiestas Lupercales) mas bien perjudiciales, en cuanto contrarías a la verdadera religión.

A pesar de todos los esfuerzos no se logró hacer desaparecer nunca dicha fiesta. En el pueblo de Macerata delle Marche, en 1556 y con motivo de su carnaval estaba prevista una comedia obscena, por lo que dos misioneros jesuitas crearon el ritual de las “40 Horas” por el cual 40 horas antes del Miércoles de Ceniza, esto es los días álgidos de carnaval se juntaban los cristianos a rezar durante 40 horas ante Jesús Sacramentado. Así nació la institución de las “40 horas”.

Como consecuencia de la expansión del cristianismo y en las tierras de América, más auge tomó y la fiesta adquirió el nombre de carnaval, teniendo como motivo principal el hecho de despedirse de comer carne y de llevar una vida licenciosa durante el tiempo de cuaresma. También un signo de profilaxis de "quitar la carne" guardada en el invierno así como los huevos que con los calores primaverales se echarían a perder. Por tanto acabar con la carne de las bodegas para el inicio del ciclo cuaresmal

Eran tres días de celebración a lo grande, en lo que casi todo estaba permitido; de ahí uno de los motivos de ir disfrazado, taparse el rostro y salvaguardar el anonimato. Hoy en día, esta celebración se ha alargado una semana, comenzando en la mayoría de lugares el llamado Jueves Lardeo.

Esta despedida a la carne del año anterior se realizaba los días previos al Miércoles de ceniza, fecha en la que se daba comienzo a la cuaresma; un periodo de cuarenta días (hasta el  Domingo de resurrección) que se destinaba a la abstinencia, recogimiento y el ayuno, acompañado de oraciones, penitencia y espiritualidad religiosa.

La etimología y origen de la palabra carnaval nos indica que proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado es carnem (carne) y levare (quitar): quitar la carne. Y el mismo sentido tiene la palabra carnestolendas que es su sinónimo.

Carnaval de Veracruz 1934

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